09 abril, 2014

A Joseito

Hilda Pupo Salazar Estas fueron las palabras de despedida a mi suegro José Antonio Martínez, fallecido en día 7 de abril. A José Antonio Hoy es un día triste. Despedimos al padre de la familia, al hombre que supo darnos con su obrar lecciones de honestidad, respeto y nobleza. ¿Quién delante de él se atrevía a decir una palabra obscena o una grosería a destono? José Antonio fue estricto en sus enseñanzas de los valores insustituibles de la vida. Siempre amable, cordial y sacrificado. Mantuvo abierta las puertas del hogar, en tiempos nada fáciles, para todos aquellos que lo necesitaban y jamás un rostro de fastidio o un gesto de disgusto, a él se acudía con la confianza de ser bien recibido por el único derecho de ser de la familia. Lo recordaremos en su afán investigativo de un árbol genealógico nacido en España, de la historia de dos hermanos llegados a Cuba y de ellos el famoso pai Martínez, considerado por él la génesis. Como le gustaba encontrar parentescos y repetir las anécdotas de la guerra con los nombres y apellidos de los protagonistas, para darle mayor credibilidad a su narración. José Antonio, Joseito, Toño o Toto se queda por siempre en nuestras memorias. Cada vez que en la terraza de su casa se reúnan sus hijos, nietos, bisnietos, hermanas, sobrinos, cuñados y amigos estará su inconfundible huella esparciendo el amor, la paz, la alegría y la unidad entre todos, de las cuales fue un firme defensor. La familia no perderá a su tronco principal. Ahí estará siempre nuestro querido Pepe, con su palabra certera y aleccionadora, guiándonos por los caminos más claros, ayudándonos a vivir mejor.

16 marzo, 2014

Yoga en la Ataxia

Hilda Pupo Salazar Para quienes padecemos enfermedades incurables sostenemos el futuro con una palabra clave: ESPERANZA, por eso quiero hablarles hoy de Mariela Góngora, una profesora de Yoga que llegó a nuestras vidas, marcadas por la Ataxia Hereditaria, para traernos un poco de sosiego. Ella se integró al grupo de científicos holguineros que llevan muchos años investigando la cura de esa enfermedad, y forma parte, a modo de prueba, de la rehabilitación de un grupo de pacientes escogidos para un ensayo clínico. Lo digo por experiencia propia: los ejercicios del Yoga y el carácter excepcional de mi profesora me han ayudado mucho, por eso aconsejo a atáxicos de todo el mundo: Practiquen yoga. ¿Qué piensa Mariela? ¿Cuándo comenzaste a aplicar el yoga en la Salud? “En el año 1997 lo comencé a utilizar como método terapéutico en el hospital de día para pacientes Neuróticos de nuestra ciudad de Holguín, obteniendo excelentes resultados en la rehabilitación de estos pacientes en la disminución de los niveles de ansiedad, el insomnio y la depresión. Al mismo tiempo utilice esta terapia alternativa en el tratamiento de las Adicciones, los trastornos del SOMA y el estrés. Con el objetivo de continuar mis investigaciones en el campo de la ciencia del Yoga y motivada y sensibilizada por la enfermedad de la Ataxia me traslado hacia el prestigioso Centro de Investigación y Rehabilitación de las Ataxias Hereditarias (CIRAH),dirigido magistralmente por el Dr. C. Luis Velázquez Pérez , para contribuiren la rehabilitación de los pacientes que padecen esta patología. Es así que el 5 de Febrero de 2013 comienzo a incorporar un programa de Hatha Yoga, previamente diseñado hacia las sintomatologías más frecuentes en el cuadro clínico de las SCA2, teniendo en cuenta que la práctica de ejercicios físicos constituye la única alternativa para atenuar el curso invalidante de esta enfermedad. En sus inicios comenzamos en la Colonia China y luego nos trasladamos hacia el museo Provincial La Periquera en el corazón de la ciudad, para posibilitar la accesibilidad de los pacientes para recibir la rehabilitación, por lo que deseo destacar el apoyo de estas instituciones culturales para desarrollar la actividad”. ¿Resultados que ves a cuantos impartes yoga? “Una de las actividades que más disfruto en mi vida es precisamente dar clases de Yoga, hasta en sueño me veo con mis pacientes y estudiantes compartiendo la enseñanza, me siento segura, y mis alumnos se muestran contentos y agradecidos por los resultados alcanzados en cada clase. La práctica del Hatha Yoga es un proceso de purificación y revitalización de todo el organismo, particularmente del sistema nervioso. Cuando terminamos una sesión se siente que brotan en forma espontánea y natural sentimientos puros y armonizantes, dejándonos un profundo sentimiento de paz y felicidad interior que se revierte en una armonía en las relaciones con nuestra familia, vecinos, compañeros de trabajo, amigos, y la propia naturaleza. Que beneficios ves la introducción del yoga en la rehabilitación de la Ataxia? Con la práctica de ejercicios de Hatha Yoga diseñados para la rehabilitación del paciente con SCA2 he podido observar beneficios al aumentar la conciencia sobre el cuerpo, en la reeducación de la respiración de forma regular y profunda dirigida hacia el abdomen, el mejoramiento del equilibrio y la coordinación, la marcha, las contracturas musculares involuntarias, el aprender a soltar los músculos tensos durante la relajación, a mejorar la postura, disminuir los niveles de ansiedad y depresión, a dormir mejor. Aunque el yoga no pueda curar la enfermedad, su práctica puede crear esperanza y aumentar la autoestima, la sensación de bienestar y hasta alimentar el optimismo. Además, cuando te sientes mejor como resultado directo de algo que tú has hecho, esto te otorga cierta sensación de control y responsabilidad sobre tu salud y tu calidad de vida”. ¿Qué tipo de yoga es el adecuado? “Quedan descartadas las prácticas fuertes que requieren grandes dosis de energía; se recomienda la práctica de Hatha Yoga de la escuela o línea del maestro Iyengar en sus versiones más suaves y restaurativas. La práctica deberá utilizar todo tipo de apoyos y soportes (bloques, sillas, correas, mantas, pared, etc.) para posibilitar el acceso a posturas que de otra forma quedarían excluidas. Resultan de gran utilidad las posturas restaurativas, que estiran los músculos de forma pasiva, a la vez que proporcionan una relajación profunda”.

28 febrero, 2014

Salvajes

Hilda Pupo Salazar Nací con la Revolución y desde chica me enseñaron a respetar. Traté a mis padres con la mayor consideración, a los mayores, a mis maestros, a mis compañeros y entre esas cosas que merecían el mayor acatamiento estaban los símbolos patrios y los héroes. Por eso generó en mí tanta indignación ver como quemaron mi bandera y la plaza José Martí, como parte de las recientes revueltas, provocadas en Venezuela por una histérica derecha empecinada en derrocar al gobierno legítimo de Nicolás Maduro. Lo que ha visto el mundo no han sido protestas contra el gobierno chavista, sino un grupo de dementes irracionales destruyendo a su propio país. Hasta a los árboles se atacaron en ese desenfrenado sentimiento de odio y venganza. Incendiaron vehículos, regaron aceite en las vías, para producir accidentes, pusieron alambres de púas en las calles generadores de muerte, golpearon, ensuciaron, gritaron consignas incitando a la violencia y mensajes mandando a matar personas, hombres se bajaron los pantalones e impúdicamente enseñaron sus glúteos, sin más lectura que grupos de enfermos mentales en franca provocación a un mínimo de decencia. ¿A eso llaman oposición? Vergüenza debía de darle tantas salvajadas. A estas alturas los contrarios al oficialismo venezolano deben sentir pena por tener en sus filas a gentes tan amorales, sin escrúpulos, asesinas, desequilibradas, insensatas y de tan baja calaña cómo demostraron. Si pensaron apoderarse del poder recurriendo a esos métodos, el pueblo revolucionario del país sureño debería percatarse, hoy más que nunca, del significado de defender la obra que les dejó Chaves, porque entregar a su nación a esos vándalos maniáticos es ahogarla en un baño de sangre. Hubo tantas cosas ilógicas que me hizo recordar, cuando en Estados Unidos dejaron regresar a Cuba a Elián González, el niño que tenían secuestrado, y su papá, la esposa y un hermanito pequeño lo fueron a buscar, una señora allá en Miami miraba al cielo y pedía: “Te pido Dios que tumbes a ese avión y los desaparezcas”. Locos hay dondequiera.

20 febrero, 2014

Chismosos

Hilda Pupo Salazar ¿Quién no ha sido ataviado o desvestido por un chisme en las infinitas escalas de la cotidianidad? Hablamos de uno de los males más destructivos en las relaciones humanas, porque ellos acaban con los vínculos amorosos, familiares, entre compañeros y amistosos e, incluso, pueden hacer trizas la reputación de una persona. La murmuración, habladuría o el cotilleo son sinónimos de tan nociva práctica, consistente en difundir una noticia falsa o con bases verdaderas, para regarla como pólvora. Cada receptor le añade su parte de acuerdo con sus intereses y, como bola de nieve echada a rodar cuesta abajo, adquiere dimensiones impensables. La verdad siempre se impone, pero mientras llega cuánto daño sufren los afectados. A los chismosos no les importó si el individuo perjudicado sufrió, si le causó algún problema o se deprimió, ya que sólo le interesó formar parte de un cable con la capacidad de transmitir algo. En el tiempo que dura la aclaración suceden los pleitos, las malas caras, las desavenencias y aunque suele decirse “no le hagas caso, sólo es un chisme más”, la víctima puede caer en estado depresivo debido a que la historia infundada le ha restado amistades, los compañeros de trabajo le retiran el habla y prácticamente le hacen la vida imposible, mientras el chismoso celebra. A veces resulta impresionante el nivel de creatividad de esos encargados de amplificar los rumores. De un determinado suceso inventan toda una anécdota, la dan por hecho y la echan a rodar sin miramientos, perjudique a quien perjudique. Para darle credibilidad alegan haberla escuchado de fuentes fidedignas. En ese “recipiente” caben todo tipo de intrigas y artimañas destinadas a denigrar. Así empiezan: ¿Te enteraste? Dicen que fulanito… bla, bla, bla o “eso es para menganito, imagínate, él puede”. Si uno hace caso a tales chanchullos tiene una valoración distorsionada de la realidad y sin querer puede convertirse en vehículo transmisor de mentiras fabricadas. Lo primero que desbarata las invenciones es pedir argumentos de lo dicho, porque, casi siempre, lo propagado carece de explicaciones lógicas y los sucesos contados generalmente no se han comprobado. Frase Ojo con la verdad a medias; es posible que hayas recibido la mitad equivocada.

04 febrero, 2014

No

Hilda Pupo Salazar Hay quienes adoran el vocablo No para contestar. Tienen ese adverbio de negación como favorito en el vocabulario hasta sumarlo a su tipo de gestión, sienten un placer incomparable cuando lo pronuncian y una satisfacción sin límites al ver los efectos de frustración causados a los que va dirigido. Aunque hay veces no cabe un Si, el vocablo contrario tiene sus matices y conocerlos evita las llamadas respuestas cuadradas y sin alternativas. Puede parecer una contradicción decir: “Negar con sabor afirmativo”. Esos directivos que pronuncian un No rotundo, sin argumentos convincentes, hiriente, menospreciador, cierran puertas, esperanzas y bloquean caminos, por eso ante las negativas preferimos las agradables. Se entiende por ello, cuando ante la imposibilidad de aseverar, se ofrecen opciones. Las personas aminoran la experiencia incómoda y no quedan con esa sensación de impotencia provocada por la obligatoriedad de cerrar la boca e irse sin chistar. Hay frases oportunas, para borrar los malos momentos: “No se decepcione, le podemos ayudar”; “carecemos de esa pieza, pero usted va a su casa con una solución, despreocúpese”. Hasta en la educación de los hijos es importante saber emplear la negación. Tiene desigual repercusión el “No, porque No”, que cuando cabe el convencimiento. En el primer ejemplo faltan las razones. Muchas denegaciones están acompañadas de malos desempeños y sirven como escudo protector a las fallas. En esos casos, las faltas de afirmación cubren los errores y tratan de envolver las incapacidades. No se trata de aceptarlo todo, porque quien mucho abarca, poco aprieta y, además, al incumplir lo prometido se cae en las pamplinas y tan dañino son las faltas de asentimientos como las informalidades. A veces, el mismo texto expresado de manera respetuosa, medida y cordial suena diferente a cuando la decimos con prepotencia, superioridad, altanería o arrogancia, por lo que importa el tono. Defendemos las formas adecuadas en el tratamiento personal. Todas las personas merecen condescendencia, independientemente del puesto ocupado y nadie por determinada posición tiene el derecho de ofenderlas. Una sociedad funciona mejor si no hay menosprecio entre sus integrantes y fluyen las relaciones humanas. Ser agradable no cuesta nada y hay muchas formas de aprobar.

30 enero, 2014

Rompe el ciclo

Hilda Pupo Salazar Cuando existe odio y rencor adentro es muy difícil que los buenos sentimientos fluyan, las personas pasan sus días llenos de amargura y frustración, tienen un rictus en el rostro y malas formas en sus relaciones humanas. Nadie desea compartir con alguien así, por eso reciben el rechazo y el desprecio. ¿No ha oído hablar del círculo de la vida?, pues a ponerlo en práctica, a favor de un 2014 más armónico. Cuentan que un obrero enojado gritó a su jefe y le dijo algunas verdades, pero de manera descompuesta. Por supuesto, aunque tuviera razón, la perdió con esa manera tan violenta. El jefe llegó a su casa, “la agarró” con su esposa y la acusó sin motivos de derrochadora. La mujer ofendió a la vecina por una minimez. En ese momento, la vecina dio un puntapié al perro, el animal salió corriendo y tumbó a una señora, ella ofendió al médico, cundo la atendía, por un golpe recibido en la caída A esas alturas, el galeno bravo entró a su vivienda y vociferó a su madre, porque no le gustó la comida. La anciana, tolerante, y un manantial de ternura, acarició sus cabellos diciéndole: “Hijo querido, prometo que mañana haré tu comida favorita. “Tú trabajas mucho, estás cansado y precisas una buena noche de sueño. Voy a cambiar las sábanas de tu cama por otras bien limpias y perfumadas para que puedas dormir en paz. Mañana te sentirás mejor”. Dejó al hombre sin palabras y solo con sus pensamientos. La tolerancia, la dulzura, el perdón y el amor interrumpieron el círculo de odio. Así ocurre en la realidad de nuestra existencia, porque ¿cuántas veces llevamos a la calle o al trabajo los conflictos del hogar y las incomodidades tenidas con otros? Lo lamentable en esta ocasión es que no siempre se encuentran quienes rompen el círculo del odio y se desatan las malas formas entre compañeros o conciudadanos. La violencia enrarece los ambientes, se habla alto, existen ofensas, irrespetos o groserías y los “culpables” pueden estar lejos. El mejoramiento humano por el cual luchamos significa la tolerancia en los seres humanos. Un habitad mejor no puede prescindir de gentes respetuosas, decentes, medidas, circunspectas o agradables y, sobretodo, dispuestas a perfeccionarse. La voluntad de eliminar cuantos rasgos negativos existan en nosotros, pasa por el proceso de determinar que queremos ser mejores personas. odiar cuando se comienza a respetar.