18 septiembre, 2016

Desprendido

Hilda Pupo Salazar Un monje se encontró una piedra preciosa y la guardó en su talega. Un día se encontró con un viajero y, al abrir su talega para compartir con él sus provisiones, el acompañante vio la joya y se la pidió, tal deseo fue concedido y quien la recibió dio las gracias y marchó contento, pues con el regalo recibía seguridad el resto de sus días, sin embargo, pocos días después volvió en busca del monje, le devolvió la joya y le suplicó: "Ahora te ruego que me des algo de mucho más valor, dame, por favor, lo que te permitió dármela a mí". Eso es ser desprendido. Persona generosa, quien no tiene interés por obtener provecho de algo o alguien, es también dar a la gente, ayudar y desprenderse de las cosas materiales y de pensamientos de escasez. En el libro El desprendimiento de la riqueza de Mario Pérez Luque se dice que pueden utilizarse correctamente los recursos y ponerlos al servicio de los demás sin apegarse a ellos y asi podemos evitar al egoísmo. Hay un refrán que dice: “ El dinero es buen servidor pero mal amo. Se refiere cuando este despierta apegos, por tanto, el desprendimiento es el antídoto contra la fijación extrema a los bienes. No podemos medir la felicidad por lo tenido materialmente o lo no tenido, porque en vez de amar a las personas, reducimos la vida y terminamos en encariñarnos con las cosas. El desprendimiento no solo es en objetos, pues incluye recursos intocables, como conocimientos, cualidades y habilidades que muchas veces nos cuesta trabajo poner a disposición de las personas, porque toca nuestro descanso, gustos, preferencias y comodidades. Es cierto que para lograr el sustento económico y sacar adelante la familia, se necesita el dinero, la dificultad surge cuando se hace de este y de las cosas poseídas ídolos a quienes adorar, se abandonan cosas necesarias en la existencia, como sembrar valores y nos hacemos simples cofres de acopiar riquezas sin sentimiento alguno. Muchas veces vivimos para poseer lo que tanto nos ilusiona (autos, joyas, ropa, aparatos, …) y ponemos nuestra vida a moverse a ese único compás, sin embargo, si no tenemos cuidado, puede llegar el momento en que pretendemos llenar el vacío interior con el montón de cosas conseguidas. Con esto no abogo por despreciar las bondades y maravillas del progreso, sino saberlas ubicar en su justo contexto y no esclavizarse a ellas. El valor del desprendimiento facilita la capacidad de discernir cuando un bien es necesario o no, de modo que se realicen adquisiciones racionales con un verdadero requerimiento.

02 septiembre, 2016

Mis símbolos

Hilda Pupo Salazar A raíz de la Columna Página 8, dedicada al patriotismo, escribió Juan Manuel González, Pastor de una Iglesia Bautista, con la preocupación de cuidar bien la enseñanza de los valores que definen ser patriotas, por la importancia de estos en el comportamiento ciudadano. Refiere en su correo: “Ser patriota es más que defender un sistema político, es proteger la Tierra, donde nacemos; el lugar en el cual Dios nos da alegría y tristezas y, siempre, añoramos, cuando estamos lejos. Es cierto, hay quienes venden sus principios, pero hay muchos que quieren construir y logran cosas buenas. “Somos un pueblo especial. Tenemos ricas tradiciones y es una lástima perderlas. Soy admirador de La Mariposa, nuestra flor nacional, sin embargo, es difícil ver sembrados de esta”. Enfatiza en la necesidad de inculcar los sentimientos de amor y respeto hacia su país de origen desde edades tempranas, entre ellos, los símbolos, pero sin tergiversar esa misión. Hace falta revisar todo cuanto frene la necesaria labor de educar esos afectos y facilitar su acceso, como reflexionar sobre los altos precios con que se vende nuestra Enseña, porque está muy lejos de las posibilidades monetarias del pueblo. Sería un día muy angustioso tener indiferencia al ver flotar libre al viento nuestra bandera de la estrella solitaria, no utilizarla prendida en una gorra, un pullover o exhibirla en una oficina, en un transporte y cantar bien fuerte el himno nacional, porque eso está muy relacionado con la salvaguarda de nuestra identidad. Y al hablar de Cuba y sus raíces enfatizamos que ser patriota es, también, honrar nuestros héroes y despreciar lo perjudicial y dañino a la nación. Es admirar el terruño, el colegio de las primeras letras, las calles, las costumbres, la cultura y todo lo que nos identifica. Los de este país nos estremecemos, cuando hablan de nuestras características en otras latitudes, entonces, ¿cómo no hacerlo aquí?, porque al exhibir sus símbolos es como si gritáramos somos ciento por ciento cubano y sentimos un sano orgullo por serlo, donde quiera que estemos. Si usamos una bandera ajena, aparte de promocionar otros valores, estamos renunciando a la de esta Isla y menospreciando su significado. Ya lo hemos dicho. No enseñamos a amar el suelo que nos vio nacer de manera esquemática y de un día para otro, debemos ser creativos y sistemáticos. Las familias tienen alta responsabilidad en ello, de igual manera, a la escuela corresponde un rol primordial, para lo cual hay que dejar a un lado la espontaneidad y acometer acciones dirigidas a este fin, en primer lugar desde la clase.

12 agosto, 2016

Con una de mis lectoras

Helen Carballosa Pupo Estoy muy feliz de haberte conocido, y aunque no personalmente aún, pero hablar contigo ha sido muy bonito.Las casualidades de la vida,quien iba a decir que a la periodista que más admiro,que le tenía cariño,incluso antes de hablar ella,que esperaba ansiosa cada sábado para leer las tus publicaciones, y luego pasaba el fin se semana,comentándola con mi familia, y el lunes le decía a mi amiga:has leído la publicación de Hilda?,que linda?,esa me hizo reflexionar!!, o esa me sacó las lágrimas, porque soy muy sentimental,quien iba a pensar que tendría contacto contigo estando al otro lado del mundo. Pero verás, en cuanto llegue,te llamo y voy a hacerte la visita. De mi te cuento que estoy bien,Italia es linda, después te mostraré las fotos.Hace unos días estuve en Venezia,es un lugar fantástico, la verdad es que aquí hay muchos lugares hermosos,pero aún así, no cambio por nada a mi país, yo amo estar allá, y cuando estoy lejos,extraño muchísimo, en estos días tengo mucha nostalgia. Por lo pronto llueve, y entones hace mucho frío, pues baja la temperatura. Me imagino que allá hace mucha calor. Ahora pronto son los carnavales no??!!! Pienso regresar el día 3 de septiembre,ya después hablaremos con más calma,y así te cuento más de mi. Si puedes escribeme,pues aquí del otro lado del mundo, hay una niña que se siente muy orgullosa y feliz de ser tu amiga. Has leído El Principito?,hoy quiero regalarte una frase de ese libro:"Lo esencial es invisible a los ojos,pues hay cosas que los ojos no ven, las manos no palpan,y que solo el corazón sabe". Cuidate mucho. Un beso grande,y un abrazo. Helen.

10 agosto, 2016

Frases huecas

Hilda Pupo Salazar Una especie de “haz lo que digo, no lo que hago” son esos carteles, con diversas frases, puestas en los transportes o lugares públicos y las conductas antagónicas de quienes lo exhiben o representan. Vi uno de esos famosos letreros: Dios es amor; bueno para decirle, él lo será, pero tú estás muy lejos de serlo, porque el que lo puso era una combinación de grosería y petulancia. Y qué me dicen de esas tiendas o cafeterías, con el conocido lema: Mi trabajo es usted y frente a el cuánto maltrato se genera, tanto, como para desear no ser responsabilidad laboral de nadie o absolver al dependiente de tal compromiso. Es mejor no ser contenido de quehacer para el otro, si eso le trae acritud. Deseamos paz, felicidad y armonía, a bombo y platillo, pero nuestro comportamiento genera lo contrario. Ni brindamos concordia, mucho menos deleite y sí mortificación. Cómo, entonces, pedir que se multiplique en ti lo deseado para mí ¿una burla acaso? Son frases vacías, poco interiorizadas, repetidas al estilo cotorra, inútiles y sin saber a ciencia cierta su verdadero significado. De ahí la importancia de cuanto se diga concuerde con lo que se hace. De nada vale pregonar nuestra humildad, si en realidad no lo somos. Una persona humilde no es pretenciosa, interesada, ni egoísta como lo es una persona soberbia, quien se siente auto-suficiente y generalmente hace las cosas por conveniencia. Tampoco se justifica preciarse de bondadoso o solidario, dos vocablos que no caben en una vida de mezquino y casa sola. Si alguien no está en buena situación y necesita ayuda, el bondadoso no duda en ofrecérsela, y lo hace sin ofender, amorosamente y poniendo un gran interés en ello. En tanto que la solidaridad es compartir con otros tanto lo material como lo sentimental, es ofrecer ayuda a los demás y una colaboración mutua entre las personas. Dime de que presumes y te diré tus carencias, expresa una frase, para ilustrar aquellas personas con el ego sobredimensionado: yo soy, puedo, hice… y, tristemente, necesitan creérselo para obtener la aprobación de todos, sobre algo de lo cual no tienen. Los hechos resaltan la verdad, sin necesidad de decirlo. Una vez más, no puede haber divorcio entre lo expresado y los hechos, sino todo se reduce a palabrería estéril.

Hilda Pupo Salazar Según el escritor Eduardo Galeano: “Vivimos en un mundo, donde el funeral importa más que el muerto, la boda mas que el amor y el físico mas que el intelecto. Vivimos en la cultura del envase que desprecia el contenido”. Triste época, cuando lo real se sustituye por las apariencias y todo lo objetivo cede el lugar a lo ficticio. Con tremenda vanalidad, algunas personas valoran más la envoltura que el regalo. El qué dirán se pone cada vez más a la moda. Sobre lo de simular la verdad hay dos casos típicos: Gente no tan mal económicamente, siempre, llorando miserias ¿Es para evitar que le pidan? O quienes tienen poco y demuestran poder monetario, se atreven “a botar la casa por la ventana” a la hora de celebrar una fiesta, por ejemplo. Algo hasta risible son los ricos de nuevo tipo. Esos que en el afán de demostrar cuanto dinero poseen, construyen mansiones como pericos, con adornos sin ton ni son. Nadie sería capaz de clasificar esas arquitecturas modernas, hijas de la misma “necesidad” de enseñar lo tenido al estilo Masicas. Como las apariencias engañan, les traigo el relato llamado El hombre, el niño y el perro, para que ustedes le saquen su lección. Había una vez un matrimonio que vivía en un bosque, con un hijo pequeño y un perro viejo. Una vez estaban en la sala y oyeron gritar al nené en el cuarto, el padre cogió la escopeta por si era un animal, de pronto salió el perro con el hocico lleno de sangre y el progenitor pensó que el fiel can era quien había dañado al bebé. No lo dudó un segundo, le disparó y lo mató. Cual no sería la sorpresa, cuando entró la alcoba, vio al niño en perfecto estado en la cuna y frente a él una serpiente destrozada. El “fiel amigo” lo hizo, para evitar atacara al menor. El dueño se percató enseguida de su error, pero ya era tarde. Cuantas veces actuamos por impulso, sin meditar ni aquilatar las consecuencias y esa es la primera enseñanza: no confundirse con lo expuesto por algunas personas, porque podemos tener una valoración equivocada. A veces decimos: “Qué bien está fulano” al pensar que está rodeado de comodidades, pero su bienestar es relativo y en una escala de 10, su número no es tan positivo, solo miramos lo aparentado y terminamos en un error. La suerte y el destino tienen muchas interpretaciones.

14 mayo, 2016

Negar la edad

Hilda Pupo Salazar Hay una manía de ocultar la edad, como si fuera un delito. Algunas mujeres y hasta hombres entran en ese absurdo de decir: “los años que uno cumple no se preguntan”. Es de mala educación inquirir sobre ese aspecto, pero suena tan ridículo establecer todo un misterio en torno al almanaque individual, como un secreto a voces justificado, que no puedo dejar de reflexionar sobre ese asunto. Todos los escritos sobre el tema coinciden en que se esconde detrás de tal postura el temor a envejecer. Ahí se incluyen a quienes se quitan quinquenios y hasta decenios de vida en ese afán de resultar más jóvenes. Mentir acerca de la edad es, además, una verdadera complicación, porque no sólo se trata de recordar cuantos años dijiste tener, sino que debes remodelar por completo la historia de tu vida involucrando hasta a tu familia, y debes tener muy buena memoria para recordar el paso por la escuela y la trayectoria, todo en un intento de hacer coincidir tu cuento nuevo con la mentira. No nos hacemos un favor si permitimos que se nos valore por nuestra apariencia. El hecho de estar más jóvenes sobre la base de dietas y operaciones de cirugía estética sólo nos complica las cosas. Por fortuna, es un hecho que hoy no todos consideran la edad como algo terrible, porque honestamente un hombre o una mujer maduros tienen mucho que ofrecer. Una persona de edad avanzada debe agradecer la posibilidad de poder llegar a esos años; otros no lo lograron. Lo más importante es vivir intensamente mientras podamos y no desgastarnos en trivialidades. A continuación una confesión de una lectora: “Ahora sé cómo lograr las metas trazadas; creo estoy mejor. No más joven, pero sí más a gusto conmigo misma. Si nos obsesionamos con estar o parecer más jóvenes, nunca vamos a disfrutar las ventajas de que goza una mujer madura. ¿Y no es seguridad lo más anhelado cuando somos jóvenes? “Lo ideal sería que viviésemos a gusto con nuestros años, y eso es conseguible. Negar nuestra edad es negarnos a nosotras mismas, es no aceptarnos. Quizá haya mucho de aquello dicho por el escritor francés Albert Camus: “las mujeres mentirosas con su edad reflejan la inconformidad con su vida”. Dijo Abraham Lincoln: “No son los años en tu vida los que cuentan. Es la vida en tus años”.