20 marzo, 2015

"Denme Venezuela en que servirla"

Hilda Pupo Salazar La situación de Venezuela no es tranquila, el país suramericano vive la convulsión generada por la reciente declaración de Barack Obama de declararla una amenaza para la seguridad de Estados Unidos. No es muy difícil imaginar los hilos que se mueven detrás del “Nobel”, para esa declaración tan absurda, sin embargo, a parte del ridículo, el míster acaba de cometer una exageración a todas luces. Nadie en su sano juicio puede considerar seria, la risible consideración yanqui de que Venezuela es una amenaza, para la potencia militar mayor del Universo. ¿De verdad creyeron que alguien pudiera darle crédito? Las palabras de la administración estadounidense es parte de su prepotencia y de su argot de mandamás. Lo que si no imaginaron fue la condena mundial que generarían y el fortalecimiento de la unidad latinoamericana. Cuba con la Patria de Chávez siempre.

21 febrero, 2015

A mi papá

Hilda Pupo Salazar Porque te conozco, niego la posición ambigua en que te ubican frente a la exclusividad materna. Cualquiera es un término sin dueño, donde se desvanece tu nombre y se disuelve tu entrega. Porque he visto en tus ojos el goce único frente a una cuna, darte interminablemente cuando te reclaman cariño o extender la mano, sin reservas, para ayudar ascender en la vida, es que defiendo tu sitio cumbre en el pedestal compartido de los progenitores. Si hay firmeza en tu lugar, ¿quién puede sustituirte, cambiar tus besos y mudar caricias? A veces, el que no exteriorices esa inmensa carga de estimas que llevas dentro y escondas las ternuras tras un ficticio parapeto de dureza, no pueden minimizarte, ni sustraer la dimensión natural que te cobija con la grandeza única de tu nombre: Papá

14 febrero, 2015

Salvemos el amor

Hilda Pupo Salazar No solo pienso en el amor entre la pareja, a los padres, a los hijos, a los amigos, amor en las relaciones humanas, amor en sentido general, porque él aún es una utopía en el planeta Tierra mientras algunas mentes pretendan que viva entre cañones de guerra. El amor no puede convivir con la desenfrenada carrera de ganar más y más poder, sobre la base de despojar a otros de los suyo e imponer la fuerza imperial, es imposible su existencia entre el terrorismo, los niños desaparecidos, las bombas y las balas. Como está el mundo hoy, con tanta crisis económica, energética, ambiental y de alimentos se está desplazando lo bueno de la Tierra y persiste un injustificado militarismo que pone en vilo a la humanidad entera. Cuando un niño llora por hambre o porque le mataron a su madre, cuando una mujer arrastra su destino incierto y un hombre se indigna porque no tiene trabajo, por tanta explotación y miseria, es porque el amor está en peligro de desaparecer y predominar un mundo desnaturalizado. Creo que entre tantas cosas por las que tenemos porque luchar está salvar al mundo para nuestros hijos y nietos, lograr que prevalezca la cordura en esas mentes afiebradas, empeñadas en destruirlo y persistir para que nunca las sonrisas se truquen en lágrimas. El amor está pidiendo S.O.S, escuchémoslo.

11 febrero, 2015

¿Perfectos?

Hilda Pupo Salazar Sabemos que los seres perfectos no existen, de ahí lo risible de criticar a los demás, cómo si ellos fueran un dechado de virtudes. Eso es ver la paja en el ojo ajeno y no la viga en el propio. La excelencia es un nivel de exigencia y eso no es malo, pero solo reclamarle calidad a los demás es sumamente dañino, porque terminamos como el capitán araña quien insta al combate y él se esconde. Querer hacer las cosas bien es un mérito, no así, desear que los otros lo hagan, mientras nosotros distamos mucho de realizarlo. Somos controladores y odiosos perfeccionistas, pero nunca ejemplo. Dijo la Madre Teresa de Calcuta: “Quien dedica su tiempo a mejorarse a sí mismo, no tiene tiempo para criticar a los demás” y tuvo razón, porque si en vez de señalar las dificultades a terceros, tuviéramos la preocupación de corregir los errores que nos pertenecen, alcanzaríamos mayor nivel cualitativo. Es por eso que en este nuevo año, entre las metas planificadas debe incluirse la de luchar por superararnos en el orden personal. Ganar en sinceridad, en respeto, comprensión, flexibilidad, comunicación, generosidad, modestia, humildad, honradez, solidaridad, sencillez, honestidad, rectitud, entrega a lo que amamos y, sobre todo, saber valorar las tenencias y la voluntad de ayuda. En la misma medida que seamos mejores seres humanos, eso influirá positivamente en la convivencia en el hogar, en el clima del centro laboral o en la escuela y en el ambiente en la calle. Mucho repercute el tipo de gente por su comportamiento. Nadie tiene que soportar las malcriadeces ajenas sin chistar y sabemos las consecuencias provocadas por los insoportables y lo nefasto para la calma, cuando la gente es irrespetuosa. No habrá felicidad en medio de ambientes enrarecidos y discordia. Para quienes piensan conquistar la felicidad solo teniendo dinero, están equivocados, porque de que vale la holgura monetaria en medio de problemas en la casa o el trabajo. Si falta el sosiego, sobra cualquier desarrollo económico, por eso un pedido completo sería salud, dinero, amor y, sobretodo, paz. El precio de vivir en tranquilidad es incalculable, porque son despreciables esos escenarios, donde hay peleas, caras enfurruñadas, maltratos lo mismo físicos que sicológicos y gritos acompañados de palabras obscenas. Si de verdad queremos un 2015 mejor, pensemos en perfeccionarnos, en lograr no vulnerar los espacios de otros, ser comedidos, amables, dadivosos y trascender como alguien bueno y excelente compañía.

09 febrero, 2015

Vivir del cuento

Hilda Pupo Salazar Vivir del cuento. No hablo del programa humorístico, transmitido los lunes por la Televisión Cubana, sino de esos personajes que han marcado el estilo de su existencia con una forma de ser muy parecida a estar flotando perennemente y tratar de existir lo mejor que se pueda. Son quienes no cogen lucha por ni con nada; tampoco están comprometidos con nadie, no conocen de esfuerzos ni sacrificio, su entrega es solo al placer y si de amor se trata es a su persona. Tienen el “mérito” de mantenerse inhiesto por muy fuerte que soplen los vientos y la habilidad de confundir con su discurso y hacerse pasar por alguien honesto. Viven en la piroflautica. Con personas así no se avanza, porque en vez de acción lo único aprendido es “hablar y hablar”. Ellos mismos son un invento verbal. Hoy te hacen un “lindo” cuento, mañana repiten una historia parecida con diferente protagonista y así tratan de dormirte con su bla, bla, bla. Lo más triste es el daño hecho por su ineficiencia y esas maneras tan poco responsables de asumir su misión. Otra gran consecuencia negativa es su nocivo influjo en el entorno, por eso sería lamentable justipreciar a un colectivo completo por el desempeño errado de un solo integrante. Hablo de quienes no se identifican por la edad, porque, lamentablemente, lo mismo son mayores o jóvenes sin una adecuada educación. Cómo el principal objetivo es acomodarse, tratan de pasar los días sin buscarse problemas con nadie, a su lado pueden suceder las más insólitas indisciplinas que ellos “no se dan por enterados”. Sería funesto quedar atrapado “en la teladearaña de los vividores” y no identificar, combatir y denunciar con valentía a ese tipo de gente, preocupada únicamente por su bienestar. Debemos ganar claridad que, para lograr el desarrollo económico-social ansiado y mejorar nuestro estilo de vida, se hace imprescindible liberar a la sociedad de los parásitos chupadores de sudor ajeno. Las tareas se cumplen si existe un empuje de fuerzas sin desvíos en el camino y tales individuos constituyen frenos en la marcha, por lo general, siembran el desaliento y tratan de aparentar una ayuda inexistente disfrazada de optimismo. Decisivo es en la consolidación del futuro, extraerle a la sociedad las personas que no aportan, los contadores de cuento, los tía tata.

21 enero, 2015

Trataron de envenenar a Martí

Hilda Pupo Salazar El 16 de diciembre de 1892 fue infortunado en la vida de Martí, ese día lo trataron de asesinar. Recorría varias ciudades, para chequear lo que se hacía por la Revolución y pronunció varios discursos en español e inglés. A pesar de estar enfermo habló durante hora y media en ocasión del segundo aniversario de la Fundación de la Liga Patriótica Cubana. Regresó a Tampa, pues con José Dolores Poyo y otros cubanos chequeaban el trabajo de los clubes patrióticos, y fue directo a la casa de la cubana emigrada Paulina Pedroso, donde estaba radicado por esos días. Allí estaban dos hombres de origen cubano a quienes el Maestro había tomado como ayudantes personales. Para nadie es secreto la intensa persecución a que era sometido Martí por parte de espías lo mismo españoles que norteamericanos y los susodichos auxiliares trabajaban para el gobierno español. La circunstancia fue propicia, pues dado el agotamiento del viaje, el Apóstol decidió tomar Mariani, un reconstituyente de la época. Los traidores aprovecharon la ocasión y pusieron un veneno en la bebida. Martí enseguida sintió el raro sabor al llevárselo a los labios y tras una rápida intuición, devolvió el sorbo. Casi al propio tiempo del acontecimiento llegó el Doctor Barbarrosa, amigo y médico de Martí en Tampa, y cuando se entera de lo sucedido insiste en hacer analizar el resto. Olió el licor, lo degustó con cautela y dijo. “¡Sí; me parece que sí… Está acido…Déjeme hacerlo analizar! Martí le tomó por un brazo y le dijo mirándole fijamente: “De esto, amigo mío…, sí fuese cierto, ¡ni una palabra!” Fue una suerte que Martí no lo ingirió. El médico le pidió que vomitara, y de inmediato le practicó un lavado de estómago. . A los pocos días regresó uno de los asesinos (otras versiones dicen que los dos), pues enseguida del hecho desaparecieron de la estancia y todas las sospechas recayeron en ellos; Ruperto, el esposo de Paulina, le fue para arriba y Martí lo contuvo. El Maestro con una capacidad de perdón extraordinaria le pidió hablar en privado, preguntó los motivos para hacer ese acto tan malvado y le diría cosas tan conmovedoras que el maleante salió de la habitación con los ojos aguados. “Ese – le dijo Martí a Ruperto– será uno de los que habrá de disparar en Cuba los primeros tiros.” Aunque la identidad de los dos personajes permaneció ignorada durante mucho tiempo (según unas opiniones) se supo que uno de ellos fue Valentín Castro Córdova, natural de Matanzas, donde nació el 14 de febrero de 1868 y murió en La Habana, el 27 de agosto de 1949. Al morir Castro Córdova era capitán del Ejército Nacional, pero había terminado la guerra independentista con los grados de Comandante mambí, fue uno de los primeros cubanos en alistarse en una expedición de Serafín Sánchez y Carlos Roloff, la cual llegó a Cuba el 24 de julio de 1895. El insurrecto perteneció al Departamento Occidental, específicamente al Cuarto Cuerpo de Ejército, y a la Primera División de la Segunda Brigada del Cuartel General. La Doctora Nidia Sarabia fue de las primeras en develar el nombre de este cubano que erró y después rectificó.